Una expresión artística, una imagen

Una de las expresiones artísticas desarrollada con más reciente data es la fotografía, pues ha dependido de los avances tecnológicos a diferencia de las otras artes como la pintura, el teatro, la música y la escritura, y esta es una afirmación que conoce de cerca Jaume Salinas Ferraz por medio de la expresión de sus letras.

La transición de la fotografía

Desde el momento en que se decidió trasladar los conocimientos a occidente, los diversos linajes de transmisión de la misma se fueron perdiendo en el camino y con ello las distintas prácticas artísticas se han ido desconectando de su forma particular de búsqueda interior. Solo resta la motivación que posea cada persona por seguir buscando ese secreto que sigue escondido y no desea mostrar su forma de expresión.

Pero si nos ubicamos en el Oriente, sobretodo en la tradición del budismo zen, allí es donde aún se mantienen los linajes, en cada una de las diversas disciplinas que contiene esta tradición, donde aún sobreviven generaciones de maestros que mantienen una conexión se remonta con el tiempo. Pera el zen, existe una fuerte base anti-intelectual y experiencial, donde las enseñanzas son transmitidas por medio de la acción y el ejemplo, a través de una mínima explicación.

Haciendo referencia a la palabra Zen, esta proviene del sánscrito «dhyana» el cual significa

«atención plena al momento presente». Pero su práctica no solo se encuentra ceñida de manera exclusiva a la meditación sentada, sino que además se puede aplicar a cualquier acción que nos encontremos realizando. Eso facilita que, donde se ha practicado el zen, éste contribuye al desarrollo de las diversas formas artísticas e incluso crea algunas propias, como la ceremonia del té.

De manera que, cada uno de estos caminos artísticos que han sido influidos por el zen, se denominan Vía: por ejemplo, se le llama Chado a la Vía del té, Kado a la Vía de la flor, Shodo a la Vía del pincel y Kyudo a la Vía del tiro con arco. El sufijo Do significa “Vía para conectar con la Realidad”.

En el caso de la fotografía, de manera generalizada tendemos a pensar en como ha quedado, es decir, que nuestra mente solo se concentra en lo que va a pasar y la manera de impresionar; y no en lo que esta pasando. Para las artes zen, esto no tienen ninguna utilidad práctica, pero tampoco se encuentran destinadas a brindarnos un goce estético donde el objetivo no se encuentra puesto en el objeto como tal o en el resultado que se puede conseguir, sino en lograr un entrenamiento de la conciencia.

Esta surge como una importante diferencia entre lo que es la visión de Occidente y la visión del Oriente clásico. Pero también hablar de la Vía de la fotografía es posible. Y en este caso se trata del camino que se va a transitar, el cual se puede dividir en diversas etapas, que pasan por diferentes lugares y, lo más importante es que ello nos conduce al conocimiento.